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| Office of the Chancellor / Public Affairs |
Tuesday, March 2, 2004
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La Opinion 2-27-04 Opinion: Antes un lujo, hoy una necesidad |
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La educación superior, antes un lujo reservado principalmente para los hijos y ocasionalmente las hijas de los ricos, ahora es una necesidad para la gente que desea ser parte de la clase media, y para el estado que depende de la innovación de las nuevas generaciones para reactivar la economía. Si vamos a producir exitosos sostenes de familias prósperas, necesitamos el tipo de educación de amplio acceso y alta calidad que brinda California State University (CSU). Si queremos levantar nuestra economía de esta caída y recuperar la energía que caracteriza a California, necesitamos a CSU. Y si queremos formar el tipo de población instruida que este complejo estado requiere, necesitamos a CSU. El presupuesto continuamente recortado de CSU desde hace ya varios años, mediante recortes generales y reducciones en el gasto por alumno, es contraproducente para la economía de California. Por primera vez en la historia, CSU rechazó alumnos que reunían los requisitos necesarios. Este año lectivo, se les negó el ingreso a por lo menos cinco mil alumnos que cumplían con los requisitos, y el próximo año será peor, cuando aproximadamente 20 mil alumnos no puedan asistir a uno de los 23 recintos universitarios de CSU. Este corte con la promesa del Plan Maestro —un lugar para cada estudiante que cumpla con los requisitos necesarios— está sucediendo cuando la cantidad de alumnos de California con los requisitos adecuados está creciendo. Sólo hemos avanzado la mitad del camino en la proyección de una década de crecimiento que afectará a CSU, University of California y California Community Colleges. Los 304 millones de dólares en recortes netos realizados este año al presupuesto de CSU equivalen a cerrar completamente San Diego State University, el recinto universitario más grande del sistema de CSU. Los 240 millones en recortes propuestos para el año 2004/2005 equivaldrían a cerrar dos recintos más: CSU Hayward y Cal State San Bernardino. Como clausurar recintos universitarios no es factible y no sucederá, los recortes se han esparcido por todo el sistema. Cada recinto siente el ajuste del cinturón mientras nuestros educadores intentan mantener la calidad de la oferta de clases. Si el estado continúa por este camino, la eficacia —el futuro— del sistema de CSU peligra. A corto plazo, los recortes del presupuesto de CSU le quitan fondos a las comunidades desde Humboldt a San Diego. Un estudio de 2001 realizado por la National Association of State Universities and Land-Grant Colleges (Asociación Nacional de Universidades Estatales e Instituciones Terciarias en terrenos donados por el gobierno federal) indica que cada dólar invertido en una universidad estatal genera cinco dólares en la economía del estado. Esto significa que los recortes al presupuesto de CSU se sienten mucho más que en los recintos universitarios —afectan a las economías locales en la forma de cancelaciones de contratos, reducciones en el volumen de negocios y disminución en el consumo. El impacto a corto plazo en los alumnos es peor. El alumno promedio de CSU tiene 24 años, trabaja y está intentando mejorar sus posibilidades. Las clases más numerosas, la cancelación de las clases obligatorias y la falta de interacción personal entre el docente y el alumno debido al aumento en la cantidad de alumnos por clase —son cargas que interfieren con la educación de los alumnos. En los próximos cuatro años, sin embargo, el impacto de los recortes puede afectar aún a más personas. CSU es líder en la preparación de los docentes de California, formando al 55% de todos los docentes recomendados para recibir la acreditación necesaria para enseñar en California. ¿Cómo afectará al futuro de California si recortamos el número de docentes preparados para trabajar en nuestras escuelas primarias, medias y secundarias? A largo plazo, CSU prepara a empresarios, científicos e ingenieros con inventiva y aptitud para desarrollar nuevas ideas comerciales que alimentan el crecimiento de una economía. Las empresas no vienen a California por la mano de obra barata. Viene porque ofrecemos personal altamente capacitado. Sí, California está viviendo una crisis presupuestal. Una solución requiere de ideas innovadoras y de una educación superior accesible y de alta calidad. En los años 60, California tuvo la genial idea de unir instituciones terciaras agrícolas, de formación docente y técnica para crear CSU y abrió las puertas de la educación superior a una vasta cantidad de personas que hasta entonces no tenían esperanzas de poder obtener un título universitario. Esa visión contribuye a que California tenga el mejor sistema de educación superior en los Estados Unidos. No socavemos la oportunidad educativa de cientos de miles de trabajadores y sus familias a los cuales CSU les presta un servicio. Y no limitemos nuestra perspectiva económica con razonamientos inmediatistas. Apoyemos a los recintos universitarios de California State University. Son indispensables. Y son necesarios. Charles B. Reed es rector de la Universidad Estatal de California y John
Travis preside la Asociación de Catedráticos de California
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